Historia del Radicalismo

UNIÓN CÍVICA RADICAL

Presidentes radicales: Yrigoyen, Alvear, Frondizi, Illia, Alfonsín, De la Rúa
La Unión Cívica Radical (UCR) es un partido político de Argentina fundado el 26 de junio de 1891 por Leandro N. Alem. Gobernó varias veces el país en oportunidad de las presidencias de Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Arturo Frondizi (UCRI), Arturo Illia (UCRP), Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. La UCR agrupa grupos con diversas ideologías como el krausismo, el federalismo, el liberalismo, el nacionalismo, el conservadurismo, el desarrollismo y la socialdemocracia, entre otras. Desde 1996 la UCR pertenece a la Internacional Socialista.

Origen

En 1889 Argentina estaba convulsionada por una grave crisis económica que se había prolongado por dos años, causando una brusca caída de los salarios, desocupación y un reguero de huelgas nunca antes visto. La presidencia del General Julio Argentino Roca (1880-1886) fue sucedida por la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo; sus opositores llamaban a esa gestión como el Unicato.

El 1 de septiembre de 1889 un grupo de jóvenes organizó un gran mitín juvenil en el Jardín Florida de la ciudad de Buenos Aires, donde se constituyó la Unión Cívica de la Juventud, con el fin de aglutinar al amplio espectro de opositores al régimen de Miguel Juárez Celman, sostenido por el oficialista Partido Autonomista Nacional. El partido fue presidido por quien aparecía como líder natural de aquellos jóvenes, Francisco A. Barroetaveña, acompañado por otros jóvenes dirigentes como Emilio Gouchón, Juan B. Justo, Martín Torino, Marcelo T. de Alvear, Tomás Le Breton, Manuel A. Montes de Oca, entre muchos otros. La Unión Cívica de la Juventud estableció una relación honoraria con las personalidades políticas que aparecían como referentes de una oposición dispersa, especialmente Leandro Alem, Aristóbulo del Valle, Bartolomé Mitre, Pedro Goyena, Vicente Fidel López, Bernardo de Irigoyen, entre otros. El nuevo partido de los jóvenes sancionó entonces un programa que recordaba el del Partido Republicano fundado por Alem y del Valle en 1877, y se organizó en clubes cívicos parroquiales.

El 13 de abril de 1890, la Unión Cívica de la Juventud se consolidó con un gran acto en el Frontón Buenos Aires, donde se fundó un nuevo partido llamado Unión Cívica. Como presidente fue elegido Leandro N. Alem e incluyó a líderes de las distintas tendencias opuestas al unicato de Juárez Celman, como Francisco A. Barroetaveña, los políticos católicos José Manuel Estrada y Pedro Goyena, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen, Juan B. Justo [1], Lisandro de la Torre [2], y el influyente ex presidente y general Bartolomé Mitre.

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria. En efecto, la convención nacional reunida en Rosario consagró como candidatos a presidente y vicepresidente a Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen. Sin embargo, Julio Argentino Roca, astuto líder del oficialista Partido Autonomista Nacional (PAN), acordó con Mitre una fórmula «de unidad nacional» entre ambos partidos, encabezada por el propio Mitre. Al conocerse el acuerdo, el 16 de abril de 1891, Leandro Alem se opuso al mismo en forma tajante, desencadenando la ruptura de la Unión Cívica y el posterior retiro de la candidatura de Mitre.

El 26 de junio de 1891 los seguidores de Alem constituyeron formalmente la Unión Cívica Antiacuerdista, que cambiaría el nombre, el 2 de julio, a Unión Cívica Radical. Por su parte, los seguidores de Mitre formaron la Unión Cívica Nacional.

Alem y la intransigencia armada (1891-1897) El 15 de agosto de 1891 la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical proclamó a Bernardo de Irigoyen como candidato a presidente. Leandro Alem decía por entonces que el programa de la UCR tiene cuatro banderas: libertad política, honradez administrativa, impersonalidad de la coalición y sentimiento nacional [3].

Pocos días antes de las elecciones, el 2 de abril de 1892, el presidente Carlos Pellegrini denunció falsamente un complot radical para tomar el poder y asesinar a los principales líderes oficialistas [4]. Inmediatamente decretó el estado de sitio y detuvo a los principales líderes radicales, entre ellos Leandro Alem. En esas condiciones represivas y sin la participación de la Unión Cívica Radical, se realizaron las elecciones del 10 de abril en las que resultó elegido presidente el candidato oficialista Luis Sáenz Peña.

Por entonces, las características del régimen electoral argentino fundado en el «voto cantado», y las amplias facultades represivas con las que contaba el Presidente de la Nación (intervención de provincias, estado de sitio, control de las fuerzas armadas y de seguridad), condicionaban severamente las posibilidades de acceso al poder mediante elecciones libres. Una vez liberados los líderes radicales, y ante la evidencia de que el gobierno nacional volvería a impedir por todos los medios su acceso al poder mediante elecciones, la Unión Cívica Radical comenzó a reorganizarse y preparar un nuevo levantamiento armado. Alem se caracterizaría entonces por elevar la idea de intransigencia radical hasta constituirla en un principio supremo de acción política. Hay una famosa frase, escrita en el testamento político de Leandro Alem, que lo define con claridad:
«¡Que se rompa, pero que no se doble!»

Al mismo tiempo emergió con fuerza una fuerte oposición entre Alem y su sobrino [5], Hipólito Yrigoyen, quien ya controlaba las fuerzas radicales en la Provincia de Buenos Aires y desconfiaba de la capacidad de organización de su tío. La Unión Cívica Radical se dividió entonces entre los rojos que apoyaban a Alem, y los líricos que apoyaban a Yrigoyen. Entre los partidarios de Alem estaban: Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen, Juan M. Garro, Francisco Barroetaveña, Leopoldo Melo, Adolfo Saldías. Por su parte Yrigoyen no daba participación a nadie en la toma de sus decisiones, pero entre los dirigentes que entonces lo seguían con lealtad hay que destacar al joven Marcelo T. de Alvear, que luego será presidente de la Nación. El 30 de julio de 1893 la Unión Cívica Radical inició una nueva insurrección armada que se extendería hasta el 1 de octubre, cuando el ejército recuperó la ciudad de Rosario y apresó a Leandro Alem. La sublevación es conocida como la Revolución de 1893. Con la colaboración clave del radical Aristóbulo del Valle, quien se desempeñaba en el gobierno con las funciones estratégicas de un primer ministro y las fuerzas armadas bajo su mando, la Unión Cívica Radical estuvo muy cerca de triunfar y tomar el poder. Los ejércitos radicales establecieron gobiernos revolucionarios en las provincias de San Luis, Buenos Aires, Tucumán, Corrientes y Santa Fe, y llegaron a designar en la ciudad de Rosario a Leandro Alem como presidente provisional de la República [6]. Sin embargo la división interna y graves errores de liderazgo en el momento crucial, permitieron al gobierno reorganizarse y reprimir duramente la sublevación, con el ejército al mando del propio general Roca.

Poco después, Aristóbulo del Valle moría de un derrame cerebral y el 1 de julio de 1896 Leandro Alem se suicidó, afectado por las derrotas y la profunda división interna en que se hallaba inmersa la Unión Cívica Radical.

Muerto Alem, sus partidarios se reorganizaron alrededor de la figura de Bernardo de Irigoyen y controlaron el Comité Nacional, desde donde comenzaron a pensar en una nueva alianza con la Unión Cívica Nacional de Mitre, que fue conocida como «política de las paralelas» [7]. Por su parte, Lisandro de la Torre, enfrentado irreconciliablemente con Hipólito Yrigoyen con quien se batió a duelo [8], abandonó la UCR para fundar la Liga del Sur, antecesora del Partido Demócrata Progresista. Entonces Hipólito Yrigoyen, desilusionado, decide disolver la única estructura real que tenía el partido: el Comité de la Provincia de Buenos Aires, lo que se concreta el 29 de septiembre de 1897. Al año siguiente Roca da el golpe de gracia a la Unión Cívica Radical, cuando le ofrece a Bernardo de Irigoyen la candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires y este acepta. El radicalismo quedó entonces como un movimiento desorganizado que solo se reunía anualmente a recordar los muertos de las Revoluciones del ‘90 y del ‘93.

 

Yrigoyen: refundación, revolución y voto secreto
(1903-1916)

En 1903 Hipólito Yrigoyen comenzó a reorganizar la UCR para una nueva revolución. Dos años después dirigió el levantamiento armado conocido como la Revolución de 1905, que aunque fracasó logró presionar lo suficiente al partido oficialista como para producir una fractura. Los sectores más progresistas del autonomismo, como Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña, comenzaron a sostener la necesidad de realizar cambios institucionales par a contener el creciente conflicto social y político. En 1910 cuando Roque Sáenz Peña fue elegido presidente, la UCR ya no estaba en condiciones de realizar nuevos alzamientos armados, pero existía la creencia general de que la revolución era inminente. Sáenz Peña e Yrigoyen, que mantenían una amistad personal desde jóvenes, tuvieron entonces un histórico encuentro privado en el que acordaron sancionar una ley de sufragio libre [9]. Dos años después, en 1912 se aprobaba la ley del voto universal, secreto y obligatorio para varones, conocida como Ley Sáenz Peña.

La Unión Cívica Radical puso entonces fin a su política de abstención electoral y concurrió a los comicios parlamentarios, sin formar alianzas electorales. Por primera vez se votó en Argentina con cuarto oscuro para garantizar el voto secreto. La Unión Cívica Radical ganó primero las elecciones a gobernador en Santa Fe (Manuel Menchaca), a lo que le siguió un reguero de triunfos en todo el país.

Entre los dirigentes radicales de ese momento estaban: José Crotto (CF), Leopoldo Melo (CF), Vicente Gallo (CF), Fernando Saguier (CF), Marcelo T. de Alvear (CF), José L. Cantilo (CF), Delfor del Valle (PBA), Horacio Oyhanarte (PBA), Rogelio Araya (SF), Rodolfo Lehmann (SF), Enrique Mosca (SF), Elpidio González (CBA), Pelagio Luna (LR), José Néstor Lencinas (Mza), Federico Cantoni (SJ).

Los triunfos electorales del radicalismo produjeron el colapso de los partidos conservadores. La Unión Cívica Nacional se auto-disolvió por iniciativa de Honorio Pueyrredón y sus miembros ingresaron masivamente al radicalismo.

El Partido Autonomista Nacional desapareció [10]. El 2 de abril de 1916 se realizaron por primera vez en la historia argentina, las elecciones presidenciales mediante el voto secreto. La UCR obtuvo 370.000 votos, contra 340.000 votos de todos los demás partidos y en el Colegio Electoral se impuso por un voto.

Comienzó así un largo ciclo de 14 años consecutivos de gobiernos radicales. La UCR ganará las elecciones presidenciales en tres ocasiones sucesivas: Hipólito Yrigoyen (1916-1922), Marcelo T. de Alvear (1922-1928), y nuevamente Hipólito Yrigoyen (1928-1930). La serie de gobiernos ra dicales será violentamente interrumpida mediante el golpe militar del 6 de septiembre de 1930.

 

Hipólito Yrigoyen

El gobierno de la Unión Cívica Radical significó la llegada al gobierno y a la dirección de los organismos estatales de integrantes de los sectores medios que hasta ese momento estaban excluidos de hecho de esas funciones.

La primera presidencia de Hipólito Yrigoyen impulsó una serie de políticas de nuevo tipo que en conjunto señalaban una tendencia nacionalista transformadora, entre las que se destacaron la creación de la empresa petrolera estatal YPF, las nuevas leyes rurales, el fortalecimiento de la red pública de ferrocarriles, la Reforma Universitaria y una política exterior fuertemente autónoma de las grandes potencias. En materia laboral impulsó algunas leyes obreras como la ley de la jornada de 8 horas, e intervino como mediador neutral en los conflictos entre sindicatos y grandes empresas, pero durante su gobierno sucedieron las grandes masacres obreras de la Semana Trágica y los fusilamientos de la Patagonia, con miles de trabajadores asesinados. El historiador Halperín Donghi explica que los gobiernos radicales resolvieron el problema del equilibrio regional en Argentina, pero y como consecuencia de ello, al mismo tiempo llevaron a un primer plano los desequilibrios sociales, para los cuales el radicalismo carecía de soluciones de fondo, al ignorar sistemáticamente las diferencias de clase [11].

El radicalismo, durante el primer gobierno de Yrigoyen, estuvo en minoría en el Congreso: en la Cámara de Diputados 45 miembros eran radicales y 70 opositores, mientras que en el Senado sobre 30 miembros solo 4 eran radicales [12]. A pesar de ello Yrigoyen mantuvo una actitud antiacuerdista y poco proclive al diálogo y la negociación, no solo con los partidos tradicionales conservadores que controlaban el Senado [13], pero también con los nuevos partidos populares que adquirieron protagonismo a partir del voto secreto: el Partido Socialista y del Partido Demócrata Progresista. Asimismo, Yrigoyen llevó adelante una sistemática política de intervenciones a las provincias [14] y un estilo de conducción personal y directa, que será criticado severamente por sus opositores tanto dentro como fuera de la UCR.

 

El gobierno de Marcelo T. de Alvear

En 1922 la Unión Cívica Radical obtuvo 450.000 votos contra 200.000 de la Concentración Nacional (conservadores). Marcelo T. de Alvear desarrollará una presidencia marcadamente diferente, en estilo y contenido a la de Hipólito Yrigoyen.

En primer lugar, el radicalismo durante su mandato, manifestó una clara vocación de diálogo y alianzas con otras fuerzas políticas, en particular socialistas y demócratas progresistas. En segundo lugar, las políticas de transformación económica y social que habían sido impulsadas durante el gobierno de Yrigoyen, resultaron atenuadas, cuando no directamente revertidas, como sucedió con la Reforma Universitaria, la política ferroviaria y la política
exterior.

Yrigoyenismo vs. Antipersonalismo

La Unión Cívica Radical estaba dividida interiormente, desde principios de siglo, entre los llamados «azules», de tendencia más conservadora y origen social de clase media alta, muy fuertes en la Ciudad de Buenos Aires, y los llamados radicales de tendencia más popular y origen social de clase media baja, fuertes en la Provincia de Buenos Aires.

Estas diferencias internas se profundizaron a partir del enfrentamiento entre Alvear e Yrigoyen, que a su vez condujo a una fractura de la UCR entre yrigoyenistas y antipersonalistas a partir de 1924 [15]. El líder del radicalismo antipersonalista fue Leopoldo Melo, y con él estaban entre otros Vicente Gallo, Tomás Le Breton, José P. Tamborini, José C. Crotto, los principistas de Entre Ríos encabezados por Miguel Laurencena, y el futuro presidente de la Nación Roberto M. Ortiz. Cuestionando el liderazgo vertical del «caudillo» Hipólito Yrigoyen, la Unión Cívica Radical Antipersonalista retomó una de las cuatro banderas del radicalismo sostenidas por Alem: la impersonalidad de la coalición. El lencinismo de Mendoza y el bloquismo de San Juan, también se sumaron al radicalismo antipersonalista aunque sin perder identidad.

Marcelo T. de Alvear apoyó a los antipersonalistas, sin embargo, nunca llegó a sumarse abiertamente, y cuando en 1926 el sector intentó intervenir la provincia de Buenos Aires para afectar la posibilidades electorales del yrigoyenismo, Alvear lo impidió, afectando seriamente al antipersonalismo [16].

En 1927 la Unión Cívica Radical Antipersonalista eligió como candidato a presidente a Leopoldo Melo, acompañado por Vicente Gallo para vicepresidente, que será inmediatamente apoyado por la Confederación de las Derechas, unificadora de todo el espectro conservador [17].

Por su lado, en 1928, los radicales yrigoyenistas consagraron candidato al «Caudillo», como le decían sus partidarios a Yrigoyen.

Las elecciones se realizaron el 1 de abril de 1928 polarizándose entre los dos candidatos radicales. El triunfo de Yrigoyen fue aplastante: 840.000 votos contra 440.000 de Melo-Gallo.

 

El segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen (1928- 1930)

El segundo gobierno de Yrigoyen coincide con la Gran Depresión mundial de 1929 que paralizó la actividad económica y puso en crisis al propio sistema capitalista. El radicalismo, seriamente dividido y con Yrigoyen en la presidencia, no supo encontrar respuestas [18]. El historiador radical Félix Luna dice de ese momento: La quiebra del ímpetu liberador del gobierno radical se debió fundamentalmente a la quiebra del radicalismo mismo [19].

Yrigoyen fue muy criticado por una serie de intervenciones a provincias y asesinatos de opositores, entre ellos el del Senador Lencinas [20] , y al realizarse las elecciones parlamentarias de 1930, el radicalismo perdió estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, resultando tercero detrás del Partido Socialista Independiente y el Partido Socialista, perdiendo también en el total nacional.

Aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales y la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica.
En esas condiciones, el 1 de agosto de 1930, en una de las medidas más audaces tomadas durante el gobierno de Yrigoyen, YPF intervino en el mercado para fijar el precio del petróleo y romper los trusts. Debido a esto, algunos historiadores han dicho que el golpe tuvo olor a petróleo [21].

El 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu derrocó al gobierno constitucional, iniciando una serie de golpes de estado que se extenderán hasta los años 1980 interrumpiendo todos los gobiernos surgidos del voto popular.

 

La era alvearista (1930-1943)

Tras el golpe de Estado del 6 de septiembre, la UCR debió reorganizarse, confluyendo yrigoyenistas y antiguos antipersonalistas bajo el liderazgo de Marcelo T. de Alvear, auspiciado por Yrigoyen que decía «hay que rodear a Marcelo» [22]. Bajo la premisa de la desorganización y desprestigio del partido radical, el gobierno de facto convocó a elecciones para el 5 de abril de 1931 en la provincia de Buenos Aires. La UCR presentó como candidatos a Honorio Pueyrredón (ex canciller de Yrigoyen) y Marío Guido (proveniente del antipersonalismo) y contra todos los pronósticos, venció en las urnas a los conservadores. El gobierno anuló entonces las elecciones. Poco después, la Convención Nacional de la UCR proclamó la fórmula presidencial Marcelo T. de Alvear-Adolfo Guemes, que fue prohibida por e l gobierno. Como respuesta el radicalismo declaró la abstención electoral.

El gobierno militar organizó un sistema represivo y de fraude electoral, con el fin declarado de evitar que la Unión Cívica Radical volviera a triunfar en las elecciones presidenciales, que se conoce como la «década infame» y que se mantuvo hasta el golpe de estado militar de 1943. Políticamente, la década infame fue dominada por la Concordancia, una alianza integrada por las fuerzas conservadoras reorganizadas en el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista dirigida por Leopoldo Melo y Roberto M. Ortiz, y el Partido Socialista Independiente.

El 3 de julio de 1933 murió Hipólito Yrigoyen y el pueblo de la ciudad de Buenos Aires realizó una de las manifestaciones masivas más imponentes de la historia argentina. En 1935, la Unión Cívica Radical decidió levantar la abstención y participar en las elecciones, triunfando en Entre Ríos[23] y en Tucumán con Miguel Campero como gobernador. En 1936 la UCR triunfó en la Capital Federal y en la provincia de Córdoba, con Amadeo Sabattini [24]. No obstante esos triunfos, en las elecciones presidenciales de 1937 el candidato de la Concordancia, el radical antipersonalista Roberto M. Ortiz, venció a Marcelo T. de Alvear, candidato de la UCR, utilizando un fraude generalizado y público.

 

Oposición yrigoyenista

Durante el liderazgo de Alvear [25] la UCR mantuvo una postura internacional de cuestionamiento a los regímenes totalitarios de Italia, Alemania y la Unión Soviética [26], y participó activamente en apoyo a la República durante la Guerra Civil española [27], en un contexto político nacional atravezado por los conflictos bélicos e idelógicos mundiales.

A partir de 1935 varios sectores internos del radicalismo cuestionaron el levantamiento de la abstención en la Convención de 1935, sosteniendo que se trataba de una decisión que terminaba convalidando al régimen político ilégitimo de la llamada «década infame». Aparecieron entonces sectores anti-alvearistas que reivindicaron el contenido nacional del yrigoyenismo[28]. Amadeo Sabattini, se constituyó en referente de un grupo de jóvenes dirigentes, entre los que se destacaba Moisés Lebensohn, que comenzaba a desarrollar una reinterpretación crítica de la intransigencia yrigoyenista con un enfoque nacional de centro-izquierda. Por otra parte, pero con similiar orientación, apareció FORJA, un pequeño grupo de jóvenes radicales que tendría una gran influencia cultural en la política argentina.

 

Radicalismo y peronismo (1943-1955)

En 1943, por primera vez en la historia argentina, la producción industrial superó a la producción agropecuaria. La II Guerra Mundial había impulsado extraordinariamente el desarrollo de la industria y millones de migrantes provenientes del campo y de las pequeñas ciudades del interior, se trasladaban en masa para trabajar en las fábricas, principalmente aquellas ubicadas en el conurbano de la ciudad de Buenos Aires. Las condiciones socio-económicas anticipaban grandes cambios socio-políticos. Ese año el Ejército derrocó al último gobierno de la Década Infame. A partir de entonces se fue formando un grupo de militares jóvenes y dirigentes sindicales socialistas y sindicalistas revolucionarios, organizados por el coronel Juan D. Perón que, luego de tomar el control del pequeño Departamento de Trabajo, se irían haciendo cada vez más fuertes dentro del gobierno. Así comenzó a tomar forma el peronismo, que habría de realizar un amplio programa de reformas laborales largamente reclamadas por el movimiento obrero y ganaría el apoyo masivo de esa nueva clase obrera que se expandía velozmente con la industrialización del país.

Como reacción apareció un amplio movimiento opositor, con gran apoyo de los sectores medios y la clase alta, que reunirá desde los partidos Comunista y Socialista, hasta la embajada de Estados Unidos, la conservadora Sociedad Rural Argentina y la Bolsa de Comercio, pasando por la Federación Universitaria Argentina y los partidos conservadores Demócrata Nacional y la Unión Cívica Radical Antipersonalista. El país se dividió en dos bandos cada vez más enfrentados: peronistas y antiperonistas [29].

 

El fin del alvearismo

Frente a la polarización del país en peronismoantiperoni smo, la Unión Cívica Radical tuvo un comportamiento complejo: · El alvearismo (unionismo) conservador, que la dirigía, no tuvo dudas y se sumó al bando antiperonista, poniéndose a la cabeza y calificando con desprecio a los peronistas llamándolos hordas, desclasados, cabecitas negras, aluvión zoológico [30], etc.

· FORJA se disolvió y la mayor parte de sus miembros se sumaron al peronismo.

· Un amplio sector de radicales entre los que se encontraban Hortensio Quijano, Armando Antille, Eduardo Colom (director del periódico radical La Época), Diego Molinari, Miguel Tanco, Alberto Iturbe, Raúl Bustos Fierro, Bernardino H. Garaguso, también se sumaron al peronismo. Más adelante, muchos de ellos fundarían la Unión Cívica Radical Junta Renovadora.

· Sabattini y su emergente «línea Córdoba», mantuvo contactos con Perón para formar un movimiento conjunto que no llegó a prosperar [31].

· Los radicales intransigentes, que venían construyendo un pensamiento de centro-izquierda fundado en el nacionalismo yrigoyenista, dirigido a los trabajadores, reconocieron a las multitudes que apoyaban a Perón como verdaderos trabajadores [32], y mantuvieron una posición crítica no polarizada, apoyando las medidas sociales, pero cuestionando sus tendencias no democráticas. El 4 de abril de 1945 los intransigentes comenzaron a organizarse como grupo interno con la :Declaración de Avellaneda, y poco después, el 1 de noviembre constituyeron en Rosario el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR). Allí se destacaban jóvenes dirigentes como Ricardo Balbín, Arturo Frondizi, Moisés Lebensohn, Crisólogo Larralde, Oscar Alende, Arturo Illia, etc.

1945 fue un año clave, con grandes manifestaciones tanto por parte del peronismo como del antiperonismo. Finalmente los unionistas, en contra de la opinión de los intransigentes y sabattinistas, aceptaron formar y encabezar una gran alianza electoral antiperonista que se denominó la Unión Democrática.

En las elecciones del 24 de febrero de 1946 el peronismo venció a la Unión Democrática en todas las provincias menos una. La derrota electoral con la fórmula de los radicales unionistas Tamborini y Mosca, significó el fin de la hegemonía alvearista (unionista) en la UCR y el resurgimiento de un yrigoyenismo reinterpretado. Luego de la derrota electoral, los radicales intransigentes criticaron agresivamente el papel desempeñado por la conducción alvearista-unionista. En 1947, el Congreso del Movimiento de Intransigencia y Renovación incluyó en los documentos aprobados la siguiente declaración: El advenimiento de éste régimen fue posible sólo por la crisis del radicalismo, que trajo la crisis de nuestra democracia. Sus direcciones accidentales habíanse apartado de su deber histórico. Soslayaron la lucha contra las expresiones nacionales e internacionales del privilegio y favorecieron de este modo su predominio en la vida argentina. La infiltración de tendencias conservadoras pospuso la defensa combativa de los derechos vitales del hombre del pueblo y de las exigencias del desarrollo nacional… [33]

 

Los intransigentes asumen la conducción

En las elecciones del ‘46 la Unión Cívica Radical obtuvo 44 bancas en la Cámara de Diputados. Se llamó el Bloque de los 44 y fue presidido por Ricardo Balbín y Arturo Frondizi en la vice-presidencia primera [34]. Ante el desprestigio de la conducción de la UCR luego de la derrota electoral, el Bloque de los 44 asumió el liderazgo de hecho del partido. Apoyó la sanción de leyes sociales y relacionadas con el nacionalismo económico, pero se opuso a las normas de características anti-democráticas, como aquellas que limitaban las libertades de expresión y prensa, o conferían amplias facultades a la policía. En general los radicales unionistas cuestionaron el accionar de los intransigentes en el Bloque de los 44 por considerarlo «colaboracionista».

En 1949 intransigentes y unionistas volvieron a enfrentarse ante la posición a adoptar frente a la reforma constitucional impulsada por el peronismo. Los unionistas proponían una actitud de rechazo frontal, sin asistir a las
sesiones de la Convención Constituyente ni jurar por la nueva Constitución, mientras que los intransigentes proponían asistir para efectuar institucionalmente los cuestionamientos jurídicos a la mayoría con que fue sancionada la ley que habilitó la reforma. Fue esta última postura «institucional» la que predominó. Luego de plantear la oposición, los convencionales radicales se retiraron. Un segundo debate se produjo entre intransigentes y unionistas, cuando estos últimos propusieron que los diputados debían abstenerse de jurar sobre la nueva constitución. Una vez más predominó la postura intransigente, contraria a una ruptura de la institucionalidad.

En las elecciones presidenciales de 1951, la Unión Cívica Radical presentó la candidatura de Ricardo Balbín, acompañado por Arturo Frondizi, para vicepresidente.

Se impuso Perón obteniendo 4.744.803 votos, contra 2.416.712 que obtuvo Balbín. Se ha criticado a la UCR porque, pese a que en 1947 se había reconocido el voto femenino, fue el único partido en no presentar candidatas mujeres a los cargos electivos [35]. El radicalismo fue muy perseguido durante el gobierno peronista. Balbín, Ernesto Sanmartino, y otros diputados fueron excluidos de sus bancas de diputados e incluso encarcelados. Por otra parte algunos importantes sectores de la Unión Cívica Radical también desempeñaron un rol importante en los levantamientos cívico-militares y la organización de comandos civiles armados, o comandos de hierro, que lucharon contra el peronismo.

Luego de que la Plaza de Mayo fuera bombardeada por aviones de la marina de guerra el 16 de junio de 1955, Perón intentó llegar a un acuerdo con las fuerzas políticas de oposición, que no prosperó. En esa oportunidad, Frondizi, que había sido elegido presidente de la UCR el año anterior, pronunció, el 27 de julio, un histórico discurso por la cadena nacional de radio reclamando la vigencia de las libertades políticas. En septiembre de 195 5 la s Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno de Juan D. Perón y dieron origen a la autodenominada Revolución Libertadora.

 

División del radicalismo: UCRP y UCRI (1956- 1972)

El 10 de noviembre de 1955 se constituyó una Junta Consultiva del gobierno militar, presidida por el almirante Isaac Rojas, e integrada por representantes de los partidos políticos con excepción del peronismo y el comunismo.
Los miembros en representación de la Unión Cívica Radical fueron los unionistas Juan Gauna y Miguel Angel Zavala Ortiz y los intransigentes Oscar Alende y Oscar López Serrot.

Derrocado Perón, se manifestaron con toda su fuerza las pujas internas que habían estado atenuadas por la oposición al peronismo, ante la perspectiva de una salida electoral que tenía a la propia UCR como previsible ganador.

A fines de 1956 Frondizi, presidente del Comité Nacional, propuso declarar un candidato a presidente de la Nación que pusiera presión al gobierno militar para convocar a elecciones. La propuesta, que fue apoyada por la mayoría del Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR), fue aprobada por la Convención Nacional reunida en Tucumán, que nominó a Arturo Frondizi como candidato de la UCR a presidente de la Nación, acompañado por Alejandro Gómez.

Frente a esa decisión, los sectores balbinistas del MIR, que se habían opuesto a nominar un candidato sin recurrir al voto directo de los afiliados (postura histórica del MIR), junto a los unionistas y sabattinistas, se separaron del Comité Nacional [36] y constituyeron otro Comité Nacional presidido por Crisólogo Larralde con el nombre de Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Por su parte el sector frondizista, que contaba con importante presencia juvenil, tomó el nombre de Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI).

La UCRI definió un programa inspirado en la Declaración de Avellaneda con nuevos componentes industrialistas que irán dando forma su adhesión al desarrollismo. Por su parte la UCRP, se identificó más claramente con la Revolución Libertadora, y convocó a elecciones internas para definir los candidatos por el voto directo, en las que se impuso Ricardo Balbín acompañado de Santiago H. del Castillo, en alianza con Sabattini, y venciendo al unionismo tradicional que impulsó la fórmula Zavala Ortiz- Sanmartino.

· Reforma de la Constitución Nacional de 1957

En 1957 se realizaron elecciones de convencionales constituyentes. Los votos en blanco fueron mayoritarios alcanzando el 23,3% del total, seguidos por la UCRP con el 23,2%, y la UCRI con 20%. Ambos radicalismos llevaron a la Convención Constituyente posiciones distintas: la UCRI (Oscar Alende) sostuvo que la Convención Constituyente de 1957 era ilegal y se retiró al verse en minoría, en tanto que la UCRP convalidó la derogación de la Constitución de 1949 y el restablecimiento de la Constitución de 1853, instando al agregado del artículo 14 bis (Luis María Jaureguiberry), en el que se incorporaron los derechos de los trabajadores, incluido el derecho de huelga omitido en la Constitución de 1949. La reforma de 1957 sin embargo, no incorporó otros derechos que sí se encontraban reconocidos en la Constitución peronista, como la igualdad entre el hombre y la mujer, la autonomía universitaria, la función social de la propiedad, y la gestión estatal de los servicos públicos, entre otras cuestiones.

· Elecciones presidenciales de 1958

El 23 de febrero de 1958 se realizaron las elecciones en todo el país, siendo radicales los dos principales candidatos: Arturo Frondizi por la UCR Intransigente y Ricardo Balbín por la UCR del Pueblo. Un pacto secreto entre Perón y Frondizi [37], llevó a los ciudadanos peronistas a apoyar masivamente a Frondizi, quien triunfó con 4.049.230 votos contra 2.416.408 votos que obtuvo Balbín, obteniendo mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Nación y el total de los gobiernos provinciales.
«El resultado indignó a gran parte de los militares, quienes consideraron que Frondizi había manipulado la proscripción de los peronistas en contra de la Revolución Libertadora» [38].

Gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962)

Su gobierno se caracterizó por adoptar el desarrollismo como política básica de gobierno. Sus principales colaboradores fueron: Rogelio Frigerio, Gabriel del Mazo (uno de los padres de la Reforma Universitaria), Roque Vítolo, y Rodolfo Martínez, y entre los nuevos gobernadores Oscar Alende (Buenos Aires), Carlos Sylvestre Begnis (Santa Fe), Arturo Zanichelli (Córdoba), Raúl Uranga (Entre Ríos), Celestino Gelsi (Tucumán).

Con el fin de promover la industrialización acelerada del país promovió el ingreso del capital industrial extranjero. Profundizó la política petrolera de apertura al capital extranjero impulsada por Perón desde 195 2, firmando contratos con las empresas privadas para subsidiar la explotación del petróleo argentino. Autorizó el funcionamiento de las universidades privadas -decreto firmado por Atilio Dell Oro Maini durante el gobierno provisional de la Libertadora- dando lugar a la disputa entre educación laica o libre. Sus políticas económicas y educativas generaron gran resistencia entre los sindicatos y el movimiento estudiantil, pero también entre los militares que realizaron 26 asonadas y 6 intentos de golpe de estado durante su gobierno.

En 1961 Frondizi derogó las leyes que prohibían al peronismo sancionadas por la Revolución Libertadora.

En las elecciones de 1962 el peronismo ganó la gobernación de de la poderosa Provincia de Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical textil Andrés Framini. Como consecuencia las Fuerzas Armadas le exigieron a Frondizi anular las elecciones, lo que no hizo, desencadenando el golpe de estado que lo derrocó, el 29 de marzo de 1962.

Arturo Frondizi aún detenido, promovió la creación de un frente entre la UCRI y el peronismo, llamado Frente Nacional y Popular. Pero un sector mayoritario de la UCRI decidió separarse del frente y presentar como candidato propio a Oscar Alende, haciendo fracasar la alianza. Este hecho provocó la separación de Frondizi de la UCRI y la fundación del Movimiento de Integración y Desarrollo.

 

Gobierno de Arturo Illia (1963-1966)

El 7 de julio de 1963 se realizaron las elecciones presidenciales con el peronismo proscripto nuevamente. Por esa razón, otra vez los dos candidatos principales fueron radicales: Arturo Illia de la UCRP, y Oscar Alende de la UCRI. Triunfó Illia obteniendo 2.441.064 votos; en segundo lugar se ubicaron los votos en blanco de los electores peronistas y en tercer lugar la UCRI, con 1.593.992 votos. La UCRP ganó en doce provincias y la UCRI en cuatro. Entre los gobernadores radicales del pueblo se encontraban Anselmo Marini (Buenos Aires), Aldo Tesio (Santa Fe), Justo Paez Molina (Córdoba), Carlos Raúl Contín (Entre Ríos) y Benjamín Zavalía (Santiago del Estero).

El gabinete de Illia buscó equilibrar las dos grandes tendencias internas de la UCRP, unionistas y balbinistas. El balbinista Arturo Mor Roig fue elegido presidente de la Cámara de Diputados.

Illía anuló los contratos petroleros firmados con empresas extranjeras por Frondizi, creó el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, y elaboró la llamada Ley Oñativia de Medicamentos, que estableció serias regulaciones a la producción de medicamentos por parte de los laboratorios, incluyendo un principio de socialización de los medicamentos.

La ley fue acusada de comunista por parte de los sectores conservadores y es considerada como una de las causas principales del derrocamiento de Illía.

En materia económica, el gobierno de Arturo Illia implementó una política desarrollista estrictamente cepaliana, que dió impulso a la industrialización, con Eugenio Blanco como ministro (reemplazado a su muerte por Juan Carlos Pugliese) y un equipo entre los que se encontraban Bernardo Grinspun y Roque Carranza. Los sindicatos, la UCRI y gran parte de los medios de comunicación fueron muy críticos del gobierno de Illia, que también registró fuertes desaveniencias internas, especialmente de Illia con el vice-presidente Perette y el canciller Zavala Ortiz.

El 26 de junio de 1966, el general Juan Carlos Onganía derrocó al presidente Illia dando origen a una dictadura de tipo permanente conocida como Revolución Argentina.

 

Protagonismo de la juventud (1966-1970)

El régimen militar prohibió la política y disolvió los partidos políticos. Con las actividades de los partidos políticos suspendidas, la juventud, tanto sindical como universitaria, desempeñó un rol activo en la recuperación de la vida política.

En agosto de 1966, el movimiento estudiantil cordobés, conducido por Franja Morada, aún no plenamente identificada con el radicalismo, y otros grupos estudiantiles, llevó adelante la primera insurrección contra el gobierno militar, durante la cual fue asesinado Santiago Pampillón. En 1968 un grupo de jóvenes radicales que luchaban contra la dictadura militar constituyeron la Junta Coordinadora Nacional y definieron a Franja Morada como organización universitaria del radicalismo.

Una nueva generación de jóvenes radicales comenzaba a emerger, entre los que se encontraban Luis «Changui» Cáceres, Sergio Karakachoff, Fredi Storani, Julio Fernández Cortés, Juan José Cavallari, Luis Menucci, Marcelo Marcó, Leopoldo Moreau, Carlos Becerra, Ricardo Barrios Arrechea, Carlos Contín, Marcelo Stubrin, Adolfo Stubrin, Enrique Nosiglia, Facundo Suárez Lastra, Hugo Lanci, Horacio Palacios, entre otros.

Franja Morada y la Junta Coordinadora Nacional adoptaron un programa de liberación nacional de centro-izquierda fundado en la teoría de la dependencia y rechazaron expresamente la lucha armada, que adoptaron en esa época otros sectores juveniles del peronismo, del catolicismo, del nacionalismo y de la izquierda.

En un marco de violencia creciente en el país y la aparición de organizaciones guerrilleras, Franja Morada y la Junta Coordinadora, participaron activamente en los dos Rosariazos y el Cordobazo, que deterioraron el poder de la dictadura militar.

El 25 de mayo de 1970, la UCRP realizó una breve manifestación en la que habló Balbín. En junio el general Onganía fue removido por la Junta de Comandantes, para abrir una nueva salida electoral.

La salida electoral (1970-1973)

Desplazado Onganía en 1970, asumió el general Levingston, de tendencia nacionalista-desarrollista que resultó apoyado por la UCRI.

Sin embargo la mayoría de las fuerzas políticas progresistas se opusieron al nuevo gobierno militar y exigieron una salida electoral rápida. El 11 de noviembre de 1970, representantes del la UCRP, el peronismo, el socialismo, el bloquismo, y los conservadores populares, se agruparon y emitieron un documento denominado «La hora del pueblo», en el que se exigía elecciones inmediatas, sin exclusiones, y respetando a las minorías. La Hora del Pueblo marcó un notable cambio en la historia argentina, porque fue la primera vez que el radicalismo y el peronismo actuaron políticamente juntos [39].

En ese entonces, la UCRP estaba conducida por Ricardo Balbín y un grupo de dirigentes que lo seguían como Héctor Hidalgo Solá, Arturo Mor Roig, Antonio Tróccoli, Juan Carlos Pugliese, Enrique Vanoli, Rubén Rabanal, Cesar García Puente, Julián Sancerni Jiménez, Raúl Zarrielo, Carlos Raúl Contín, Juan Trilla, entre otros.

La Línea Córdoba (sabattinismo) tenía como referentes al ex-presidente Arturo Illia y Victor H. Martínez. En la Provincia de Buenos Aires, Raúl Alfonsín, había comenzado a aglutinar a su alrededor a un grupo de dirigentes con tendencias social-demócratas. Entre ellos estaban Bernardo Grinspun, Roque Carranza, Germán López, Raúl Borrás, entre otros.

El 21 de marzo de 1971, el general Lanusse asumió la presidencia. Ricardo Balbín, como presidente de la UCRP, mantuvo conversaciones con Lanusse para coordinar una salida electoral. El destacado radical balbinista Arturo Mor Roig fue designado ministro del Interior, con apoyo de la Hora del Pueblo. Mor Roig garantizaría la realización de elecciones no fraudulentas, pero al mismo tiempo intentó llevar adelante una estrategia de polarización entre peronismo y antiperonismo que se denominó Gran Acuerdo Nacional (GAN) y que tenía como objetivo evitar el triunfo del peronismo. En esas condiciones el gobierno militar otorgó la sigla «Unión Cívica Radical» a la UCRP, y exigió a la UCRI el cambio de nombre, que desde ese momento se denominará Partido Intransigente. Entre 1971 y 1972, los jóvenes de la Junta Coordinadora comenzaron a acercarse a Raúl Alfonsín, y el alfonsinismo se definió como una línea interna de tendencia socialdemócrata, frente balbinismo-unionismo, que adoptará la denominación de Línea Nacional de tendencia conservadora.

En 1972, por primera vez, Franja Morada, ganó la Federación Universitaria Argentina (FUA) que, a partir de entonces, conduciría ininterrumpidamente durante las siguientes décadas.

En 1972 se realizaron internas para renovar las autoridades partidarias -que se mantenían estáticas por la disolución de los partidos realizada por la dictadura- y la Línea Nacional liderada por Balbín se impuso al Movimiento de Renovación y Cambio, que en la provincia de Buenos Aires llevó a Raúl Alfonsin como candidato a primer delegado al comité nacional. En el Comité Provincia de Buenos Aires, Juan Carlos Pugliese de Línea Nacional se impuso a Raúl Borrás. El mismo año se dirimieron las candidaturas partidarias en vista de las elecciones generales de 1973, y en una ajustada interna la fórmula Balbín-Gamond se impuso exiguamente a la lista morada integrada por Alfonsín y Conrado Storani.

El candidato presidencial sería, por tercera vez en la historia de la UCR, Ricardo Balbín, quien cierró su campaña con una frase que tendrá gran significación histórica: «el que gana gobierna y el que pierde ayuda».

El 11 de marzo de 1973, en un marco de violencia creciente, nacional e internacional, se realizaron las elecciones presidenciales: el peronismo (Cámpora) obtuvo el 5.908.414 votos (49,5%), venciendo a la UCR (Balbín-
Gamond), con 2.537.605 votos (21,29%); Oscar Alende, candidato de la centro-izquierdista Alianza Popular Revolucionaria, resultó cuarto con 7,4%.

 

El retorno del peronismo (1973-1976)

La etapa del gobierno peronista se caracterizó por una violencia política creciente en un marco de crisis económica y alta inflación, impulsadas por la crisis del petróleo de 1973. A poco de asumir, el presidente Héctor Cámpora renunció para permitir la elección de Perón. Se abrió entonces la posibilidad de una fórmula Perón-Balbín, pero la oposición, tanto dentro del peronismo como del radicalismo, la hizo imposible [40]. En las elecciones de septiembre de 1973 Perón obtuvo el 62% y Balbín el 21%.

Durante el gobierno peronista el balbinismo y el alfonsinismo adoptaron posiciones enfrentadas. Balbín había expresado la estrategia del radicalismo poco después de conocer el resultado electoral:
Haber estado al servicio de una causa superior era dejar de lado por negativas las posiciones de la intransigencia radical y el antiacuerdismo. Siempre creí que la Argentina correría peligro si se dejaba proliferar la subversión, la guerrilla o esta violencia que funciona como una protesta indefinida (…). Para mí, la marcha por el camino de la pacificación puede llegar al encuentro de la razón política [41].

El balbinismo asumió una clara estrategia de unidad nacional, que quedó simbolizadas por el histórico abrazo entre Balbín y Perón en 1972, y el discurso de Balbín en el funeral de Perón, en julio de 1974, en el que pronuncia una frase que pasó a la historia argentina: «Este viejo adversario despide a un amigo». El alfonsinismo tomó una posición frontalmente opuesta al balbinismo. En mayo de 1973, el Movimiento Renovador se convirtió en Movimiento de Renovación y Cambio, con un posición sumamente crítica del balbinismo, en contra de todo acuerdo con el peronismo, y un programa de izquierda socialdemócrata que proponía la reforma agraria, una nueva reforma universitaria, la democratización del sindicalismo y el establecimiento de una democracia social.

En las elecciones internas, Línea Nacional obtuvo 42.000 votos, mientras que Renovación y Cambio superó el piso del 25% con 27.000 votos, alcanzando así Raúl Alfonsín un lugar en el Comité Nacional.

La muerte de Perón el 1 de julio de 1974 agravó la situación general y llevó a la presidencia a su viuda, María Estela Martínez, quien carecía del liderazgo necesario para dirigir al país en esa encrucijada. Entre otros gravísmos hechos de violencia de la época, en 1974 Arturo Mor Roig fue asesinado por la organización Montoneros.

En 1975 la división entre balbinismo y alfonsinismo se profundizó con la adhesión de nuevos sectores al Movimiento de Renovación y Cambio. Pero para entonces ningún sector político estaba en condiciones por sí solo de evitar el colpaso que se avecinaba.

En 1975 los partidos políticos estaban profundamente divididos interna y externamente; los grupos guerrilleros se unieron para emprender una ofensiva armada contra el gobierno democrático; los grupos paramilitares comenzaron a implementar una abierta estrategia de guerra sucia; la inflación llegó a niveles de destrucción de la moneda. Ese año se produjeron 490 asesinatos políticos. El 16 de marzo de 1976 Ricardo Balbín pidió la cadena nacional de radio y televisión para pronunciar un discurso en el que, ante la evidente inminencia de un golpe de estado manifestó:
Algunos suponen que vengo a dar soluciones. No las tengo, pero las hay… Todos los incurables tienen cura cinco minutos antes de la muerte [42].

El discurso de Balbín, 8 días antes del golpe militar, se ha vuelto histórico y ha dado lugar a polémicas sobre su significado. El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas realizaron el golpe de estado que dio inicio al Proceso
de Reorganización Nacional.

 

El radicalismo durante el régimen militar (1976- 1983)

El Proceso de Reorganización Nacional estableció un régimen de terrorismo de estado que causó decenas de miles de desaparecidos, torturados y exiliados. La actividad de los partidos políticos fue suspendida.

La Unión Cívica Radical conducida por el balbinismo mantuvo una posición comprensiva frente a la dictadura.

Balbín dijo en una oportunidad que «Videla es el general de la democracia» [43] y en otra declaró: «creo que no hay desaparecidos, creo que están muertos, aunque no he visto el certificado de defunción de ninguno» [44]. Las organizaciones de derechos humanos criticaron duramente la posición del radicalismo ante la violación masiva de los derechos humanos.

Además, hubo 310 intendentes provenientes del radicalismo durnte el gobierno militar. Hubo también de otros partidos, aunque en cantidades considerablemente menores [45].

El 1 de diciembre de 1978, un grupo de ex legisladores realizó una cena de homenaje al general Videla. Mientras que el peronismo, con la firma su presidente de Deolindo F. Bittel rechazó el evento, la dirección del radicalismo asistió en pleno: Ricardo Balbín, Juan Carlos Pugliese, Rodolfo García Leyenda, Rubén Rabanal, Antonio Tróccoli, Francisco Rabanal, Carlos Raúl Contín, Juan Trilla, Cándido Tello Rojas y Aldo Tessio. A la reunión también asistió oficialmente el Partido Comunista, y algunos peronistas en contra de la resolución del PJ. En cambio no concurrieron Luis León, Fernando de la Rúa, Carlos Perette y Raúl Alfonsín [46].

El alfonsinismo, por el contrario, mantuvo una posición activa contra la dictadura y en defensa de la vigencia de los derechos humanos. Raúl Alfonsín había sido miembro fundador en 1975 de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) que desempeñó un importante papel durante el régimen militar y patrocinó recursos de hábeas corpus para determinar la situación de los desaparecidos, en momentos en que esa sola actividad era causa de desaparición. Franja Morada y la Junta Coordinadora mantuvieron la militancia de base durante todo el régimen militar, y en particular preservaron la existencia de la Federación Universitaria Argentina, dirigida primero por Marcelo Marcó y luego por Roberto Vázquez. En julio de 1981 la Unión Cívica Radical, por iniciativa de Balbín, convocó al peronismo y a otros tres partidos políticos, para formar la Multipartidaria, que jugó un importante rol en el agotamiento del gobierno militar. Poco después moría Ricardo Balbín y la UCR quedó al mando del balbinista Carlos Contín.

Las posiciones del balbinismo y el alfonsinismo también fueron completamente opuestas frente a la Guerra de las Malvinas. Carlos Contín, en nombre de la UCR, sostuvo en la Multipartidaria que durante la guerra había que postergar los reclamos de democratización [47]. Alfonsín, por el contrario, con el asesoramiento de intelectuales como Dante Caputo, Jorge Sábato y Jorge Roulet, fue uno de los pocos líderes políticos que no expresó su apoyo y mantuvo una actitud reticente ante la toma de las islas por parte del gobierno militar.

Luego de la derrota en la Guerra de las Malvinas, en junio de 1982, el régimen militar sufrió un colapso y procedió en forma desorganizada a abrir una salida electoral. En el proceso electoral Raúl Alfonsín, con una propuesta moderadamente social-demócrata y sobre todo un mensaje de condena a la violencia política y la violación de derechos humanos, ganó la conducción partidaria frente a la Línea Nacional y luego fue proclamado candidato a presidente, en fórmula completada por Victor H. Martínez. El 30 de octubre de 1983, en un resultado sorpresivo, Alfonsín obtuvo el 51,7% de los votos contra 40,1% de Ítalo Lúder y fue elegido presidente de la Nación. La UCR triunfó también en 7 de las 23 provincias: Buenos Aires (Alejandro Armendariz), Córdoba (Eduardo Cesar Angeloz), Mendoza (Santiago Felipe LLaver), Entre Ríos (Sergio Montiel), Río Negro (Osvaldo Alvarez Guerrero), Chubut (Atilio Viglione) y Misiones (Ricardo Barrios Arrechea). El 10 de diciembre de 1983 asumieron las nuevas autoridades democráticas.

Presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989)

El gobierno de Alfonsín debió enfrentar el problema de la transición a la democracia en un país con una larga tradición de gobiernos militares que había llegado a la tragedia del terrorismo de estado y la guerra.

El 15 de diciembre de 1983 sancionó los decretos 157 y 158. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; y por el segundo enjuiciar a las tres juntas militares que dirigieron el país desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas. El mismo día creó una Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, integrada por personalidades independientes (Ernesto Sábato, Magdalena Ruiz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, entre otros) con la misión de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.

En septiembre de 1984 la CONADEP produjo su famoso informe titulado Nunca Más. El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal (tribunal civil) tomó la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente del mismo. Los fiscales fueron Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo. El juicio a las juntas se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. El 9 de diciembre se dictó la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a 8 años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a 4 años de prisión.

Por las características que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituye un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Uruguay, Chile, Brasil, España, Portugal y Sudáfrica.

El gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente amenazado por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar anterior.

Para intentar mantener bajo control el descontento en las Fuerzas Armadas, en 1986 Alfonsín debió intervenir personalmente para que el Congreso sancionara la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 días para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar.

En la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebelión militar encabezada por jóvenes oficiales a los que se denominó «carapintadas». Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las órdenes del presidente Alfonsín y reprimir la insurrección, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar. Durante varios días el país estuvo a borde de la guerra civil. Finalmente Alfonsín, sin poder militar para frenar un golpe de estado, negoció con los líderes militares nuevas medidas para evitar los juicios contra sus camaradas. Así se sancionó la ley de Punto Final en 1987, aunque ello no fue suficiente para impedir otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinación de las Fuerzas Armadas.

Obra de gobierno

Durante el gobierno de Alfonsín se restableció la autonomía universitaria y el cogobierno quebrados en las universidades en 1966, se pusieron en marcha el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Alimentario Nacional (PAN), y se sancionaron las leyes de patria potestad compartida (1985) y de divorcio vincular (1987). En 1987 el Congreso sancionó una ley de traslado de la Capital Federal a Viedma – Cármen de Patagones, como parte de un proyecto para cambiar el eje político-económico centralista que caracteriza a la Argentina, que terminó fracasando.

En el plano internacional, a cargo del canciller Dante Caputo, se destacó:
· los acuerdos con los gobiernos democráticos de Brasil y Uruguay que dieron origen al Mercosur; · La firma del Tratado de Paz y Amistad con Chile (1985), que puso fin a una disputa de límites con aquel país, con el cual Argentina estuvo a punto de ir a una guerra en 1978; · el protagonismo argentino en el impulso al Grupo Contadora para promover la paz en la región; · la constitución del Grupo de Cartagena para promover una acción conjunta de los deudores frente a los acreedores en el tratamiento de la deuda externa.

En el área económica Alfonsín asumió su gobierno en momentos en que se producía la gran crisis mundial de la deuda externa. Durante el gobierno militar la deuda externa había crecido de 7.875 millones de dólares en 1976, a 45.087 millones de dólares en 1983 [48].

Adicionalmente, gran parte del aparato productivo, sobre todo en el sector industrial, había quebrado. Ante esta situación, Alfonsín decidió aplicar en 1985 un plan económico, el Plan Austral, que él mismo calificó como «economía de guerra» [49].

El Plan Austral logró durante un tiempo contener la inflación, pero no pudo resolver los problemas estructurales que mostraba la economía argentina y el Estado en aquellos años. Los graves problemas económicos se expresaron en una tasa de inflación de 343% para el año 1988 y el estallido de un proceso hiperinflacionario a partir de febrero de 1989 superior al 3000% anual, que hizo aumentar la pobreza hasta alcanzar un record histórico hasta entonces: 47,3% (octubre 1989, Gran Buenos Aires) [50].

Por otro lado, el congelamiento de salarios, la decisión inicial de Alfonsín de atacar a los sindicatos y la persistencia de la ley sindical fascista sancionada por la dictadura, llevó a una larga pulseada entre el gobierno radical y la CGT que se expresó en 13 huelgas generales, y terminó con el gobierno radical negociando con los sindicatos y sancionando con unanimidad parlamentaria una nueva Ley Sindical.

En esas condiciones se realizaron las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989, en las que triunfó el candidato opositor, el peronista Carlos Menem, con un 47% de los votos. La magnitud del caos económico-social obligó a Alfonsín a anticipar el traslado del mando, renunciando el 8 de julio. Con la entrega del poder de Alfonsín a Menem, por primera vez desde 1916, se realizó en Argentina una sucesión entre dos presidentes constitucionales de diferentes partidos políticos.

Los años ’90

Luego de algunos meses de indecisiones, Menem inició un gobierno siguiendo las políticas del Consenso de Washington, elaboradas pocos meses antes, completada con un sistema de Convertibilidad del peso, que produjo una reducción histórica de la inflación.

En las elecciones generales 1991 la Unión Cívica Radical obtuvo el 29% de los votos para diputados nacionales (menos que en 1989)[51]. Los resultados electorales negativos obligaron a Alfonsín a dejar la presidencia del Comité Nacional, siendo reemplazado por Mario Losada, hombre de su confianza.

En 1992, a contramano de la tendencia negativa que estaba afectando a la Unión Cívica Radical, Fernando de la Rúa, radical no alfonsinista, obtuvo el 50% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires siendo electo senador frente al candidato de Menem Avelino Porto.

Durante la presidencia de Carlos Menem, la UCR enfrentó la política de privatizaciones encarada por el gobierno [52].
A fines de 1993 el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical eligió nuevamente a Alfonsín como presidente.

En esos momentos Alfonsín negociaba en forma secreta con Menem un acuerdo para reformar la Constitución Nacional que fue conocido como Pacto de Olivos, y resultó aprobado pocos días después por el Comité Nacional.

Sin embargo algunos importantes dirigentes de la UCR, como Fernando de la Rúa se manifestaron completamente en contra del Pacto de Olivos y la reforma constitucional [53].

El Pacto de Olivos fue un acuerdo para reformar la Constitución Nacional pero estableciendo pautas básicas sobre las condiciones de la reelección de Menem y los contenidos de la reforma constitucional [54].

La Convención Constituyente sesionó en la Ciudad de Santa Fe entre mayo y agosto de 1994 y produjo la importante Reforma Constitucional de 1994 en la que resultaron modificados 43 artículos.

El Pacto de Olivos tuvo un impacto muy negativo sobre la UCR, que en las elecciones de convencionales constituyentes obtuvo el menor porcentaje de su historia hasta entonces (19,9%), aun ganando en las cuatro provincias que gobernaba (Córdoba, Chubut, Río Negro y Catamarca).

En las elecciones presidenciales de 1995 la UCR obtuvo el 17,1%, siendo relegada por primera vez en la historia al tercer lugar en una elección presidencial. En segundo lugar se ubicó el FREPASO con la fórmula Bordón-Álvarez. Al finalizar el año Rodolfo Terragno fue electo presidente del Comité Nacional.

En 1996 la Unión Cívica Radical se incorporó a la Internacional Socialista y Fernando de la Rúa fue elegido como primer jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En 1997 la UCR conformó una alianza electoral («La Alianza ») con el FREPASO obteniendo un notable triunfo en las elecciones parlamentarias de ese mismo año. Al final del año Fernando de la Rúa accedió a la presidencia del Comité Nacional.
La Alianza triunfó en las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 con el 49% de los votos, llevando a Fernando de la Rúa a sumir como presidente de la Nación.

Presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001)

El gobierno de Fernando de la Rúa mostró desde un primer momento un duro enfrentamiento entre las facciones internas de la Alianza, en particular entre los sectores más conservadores que apoyaban al presidente, y los sectores centro-izquierdistas ligados a Alfonsín y al FREPASO.

En el año 2000 estalló un escándalo por una denuncia de sobornos por parte del gobierno a senadores para sancionar la Ley de Reforma Laboral, que llevó a la renuncia del vice-presidente Chacho Alvarez denunciando falta de apoyo para investigar la denuncia [55]. Poco a poco los demás miembros del FREPASO y el alfonsinismo fueron siendo desplazados del gobierno [56].

A partir del año 2000 la situación económica se agravaría considerablemente. En marzo de 2001 el ministro de Economía, José Luis Machinea, un alfonsinista, fue reemplazado por el hasta ese momento ministro de Defensa, Ricardo López Murphy [57], un radical conservador cercano al presidente, que se vio obligado a renunciar apenas dos semanas después debido a las manifestaciones populares organizadas en su contra por agrupaciones estudiantiles y movimientos políticos, incluidas la Franja Morada y el FREPASO, ante el recorte al presupuesto educativo impulsado por López Murphy. De la Rúa nombró entonces como ministro de Economía a Domingo Cavallo, el emblemático ministro de Economía de Menem [58].

Desde febrero de 2001 algunos sectores comenzaron a considerar que el régimen de convertibilidad no podría sostenerse y durante todo el año se produjo una fuerte fuga de divisas hacia el exterior, que fue cubierta con las reservas argentinas y un gran endudamiento externo, apoyado en los excepcionales respaldos financieros concedidos por el Fondo Monetario Internacional con el aparente propósito de evitar que la crisis argentina se propagara a otros países [59].
El 14 de octubre se realizaron las elecciones legislativas, en un contexto de grave crisis económica y social. Las dificultades que experimentaba el presidente De la Rúa se hicieron visibles al no poder presentar candidatos propios. El principal resultado de la elección fue la magnitud del llamado «voto bronca», un uso intencional y masivo del votos en blanco por parte de un amplio sector de la ciudadanía, que fue mayoritario en Santa Fe (40%) y la Capital Federal (28%), Río Negro y Tierra del Fuego y segundo en Provincia de Buenos Aires (24%) donde ganó el peronismo [60].

Después de las elecciones De la Rúa quedó muy debilitado. Claudio Loser, Jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional en ese momento relata que se decidió entonces terminar con el financiamiento y darle dos opciones a la Argentina: devaluar o dolarizar [61].

El 8 de diciembre el gobierno impuso el «corralito», un régimen que impedía a la población sacar los fondos depositados en los bancos, obligando a realizar los pagos mediante transacciones bancarias, que afectó seriamente a los sectores medios y a los trabajadores informales que constituían la mitad de la población empleada.

La situación social se hizo entonces explosiva alcanzando un pico de saqueos y desmanes el 19 de diciembre. Esa noche el presidente De la Rúa anunció por televisión que imponía el estado de sitio y minutos después comenzó una pueblada golpeando cacerolas en son de protesta, denominada por eso el Cacerolazo, y que se caracterizó por la masiva presencia tanto de sectores de clase media como de trabajadores y piqueteros que salieron a la calle para reclamar «que se vayan todos» [62]. El 20 de diciembre el presidente de la Rúa renunció.

 

Después de 2001

Después de la renuncia del presidente de la Rúa la Unión Cívica Radical entró en un proceso de crisis profunda y fragmentación. Pese a ello la UCR mantenía una considerable fuerza parlamentaria, que en 2002 sumaba 65 diputados (25,3%) y 21 senadores (29,2%) [63].

En diciembre de 2002 se realizó la elección interna para definir el candidato presidencial de la UCR, que ganó Leopoldo Moreau y Mario Losada, pero fue cuestionada por la oposición. En las elecciones presidenciales del 27 de abril de 2003 la UCR obtuvo apenas un 2,34% de los votos, un resultado catastrófico. A su vez las candidaturas presidenciales de los ex-dirigentes radicales Ricardo López Murphy con Recrear y Elisa Carrió con el ARI, obtuvieron el 16,37% el primero, y el 14,05% la segunda.

Pese a su crisis nacional, la Unión Cívica Radical parece haber consolidado y hasta fortalecido ciertos liderazgos provinciales. En 2003 el radicalismo ganó en Tierra del Fuego (Jorge Colazo), y retuvo las gobernaciones de Rio Negro (Miguel Saiz), Chaco (Abelardo Roy Nikish), Mendoza (Julio Cesar Cobos), Catamarca (Eduardo Brizuela del Moral) con el Frente Cívico y Social).

A comienzo de 2005 el radicalismo de Santiago del Estero, dirigido por Gerardo Zamora, organizó un Frente Cívico que derrotó al peronismo, tras la intervención federal que terminó con el cuestionado régimen del matrimonio Juarez. Poco después, la UCR organizaría un frente con sectores peronistas en Corrientes, imponiéndose en las elecciones para gobernador resultando elegido el radical Arturo Colombi.

En las elecciones parlamentarias del 23 de octubre de 2005 la UCR volvió a tener un resultado deslucido a nivel nacional, reduciéndose su presencia en el Parlamento a 35 diputados (13%) y 13 senadores (18%) [64].

Pero debido a la fortaleza de sus enclaves locales la UCR se confirmó como segunda fuerza parlamentaria y electoral del país, gobernando en 611 municipios y en 7 de las 23 provincias: Catamarca, Corrientes, Chaco, Mendoza, Río Negro, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Esta última provincia fue perdida por la UCR luego de que el gobernador radical comenzara a apoyar al presidente Kirchner y fuera destituido el 2 de diciembre de 2005 [65]. El gobierno nacional decide entonces llevar adelante una estrategia de cooptación de dirigentes de otras fuerzas políticas, particularmente de la UCR, a través de la llamada “Concertación Plural” a la que convocó a gobernadores, intendentes y legisladores de otras fuerzas. Esta estrategia oficialista dividió las aguas en las diferentes fuerzas opositoras que reaccionaron ante la maniobra del gobierno de desconocer a los jefes partidarios opositores como interlocutores y de usar los fondos para obra pública como instrumento de cooptación de los gobernantes de otras fuerzas.

A fines del 2005 se renovaron las autoridades partidarias, siendo electo el ex gobernador mendocino Roberto Iglesias como Presidente del Comité Nacional y la bonaerense Margarita Stolbizer como Secretaria General [66].

En la Convención Nacional de 2006, realizada en Rosario, se resolvió la expulsión del radicalismo de los llamados “radicales K”, aliados al gobierno peronista. La discusión quedó entonces planteada entre los partidarios de un acuerdo electoral que llevara al peronista Roberto Lavagna (ex ministro de economía de Kirchner, distanciado del gobierno) como candidato presidencial, y los que reclamaban que el radicalismo llevara un candidato presidencial propio. El espacio que promovía la candidatura de Lavagna estaba integrado por el alfonsinismo y los llamados “renovadores”. El espacio que promovía un candidato propio era un espacio más disperso, en el cual se destacaba Margarita Stolbizer [67]. En aquella Convención, se resolvió la expulsión y persecusión de los llamados “radicales K”, quienes estaban acompañando las políticas del gobierno nacional y se encolumnaban, a través del espacio “MORAFE” (Movimiento Radical Federal), con el proyecto del Kirchnerismo. Entre sus máximos exponentes se encontraban los gobernadores de Mendoza, Julio Cobos; de Santiago del Estero, Gerardo Zamora;  el de Corrientes, Arturo Colombi; el de Rio Negro, Miguel Saiz; y el de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral.

Tal como lo había resuelto la Convención de Rosario, Roberto Iglesias llevó adelante entrevistas y negociaciones con diferentes fuerzas y líderes opositores, en particular con Roberto Lavagna. Sin embargo, la falta de definiciones de éste último llevaron al presidente del Comité Nacional a dar por terminadas las negociaciones con el economista. Sin embargo, algunos dirigentes del radicalismo desconocieron el informe de Iglesias y encomendaron a dos personas (no autorizadas por la Convención de Rosario) a restablecer las comunicaciones. Ante la desautorización de los mismos dirigentes que lo habían llevado a la presidencia del Comité Nacional (Raúl Alfonsín entre ellos), Iglesias renuncia [68]. El 1 de diciembre se realizó un plenario de delegados para elegir al sucesor de Iglesias, quedando electo Gerardo Morales (exponente de los sectores adherentes a la candidatura de Lavagna) como presidente del Comité Nacional, por amplio margen [69].

El 23 de marzo de 2007 se reunió la Convención Nacional en Avellaneda, convocada para elegir la fórmula presidencial y aprobar la plataforma nacional de la UCR. Esta convención estuvo marcada por la disputa entre partidarios de la candidatura de Roberto Lavagna y opositores a la candidatura de Lavagna, quienes eran un espacio amplio pero débil debido a su desarticulación política y a la falta de un candidato presidencial alternativo a Lavagna. En esa convención, luego de un fuerte debate político y tras denuncias de irregularidades en la acreditación de varios convencionales, la dirigente bonaerense Margarita Stolbizer denunció que la convención no tenía quórum y que estaban acreditando convencionales sin los documentos pertinentes. Finalmente pasada la medianoche del viernes y luego de un duro debate, un gran número de convencionales (un gran número de bonaerenses, la mayoría de los cordobeses, catamarqueños y otros) abandonó el recinto. La Convención de Avellaneda, fuertemente mermada en su integración, aprobó la candidatura de Roberto Lavagna y no aprobó una plataforma, a la espera de las definiciones programáticas del economista [70].

Finalmente Margarita Stolbizer pegó el portazo y respaldó la candidatura presidencial de Elisa Carrió, postulándose como candidata a gobernadora de Buenos Aires por esa fuerza y quedando en segundo lugar (después del kirchnerista Scioli) con el 16,19% de los votos. El radicalismo llevó como formula bonaerense a Alfonsín-Brandoni, quienes obtuvieron el 5% de los votos, quedando en cuarto lugar detrás de la fórmula macrista De Narvaez-Macri (14%).

En las eleecciones de 2007 la UCR (integrante de la alianza UNA) salió tercera con el 16,9%, detrás de Cristina Fernandez de Kirchner- Julio Cobos (Frente para la Victoria) con el 45,29% y de Elisa Carrió-Ruben Giustiniani (Coalición Cívica) con el 23%. El acuerdo del radicalismo con Lavagna no iría más allá de la elección y se disolvió definitivamente en febrero del año siguiente, cuando Lavagna se entrevistó con Kirchner en la quinta presidencial de Olivos para acordar la renovación del Partido Justicialista, lo que fue calificado de “patético” por su ex compañero de fórmula, Gerardo Morales [71].

El Conflicto del Campo

En marzo de 2008, el Ministerio de Economía de la Nación dictó la resolución nº 125/2008 en la que se establecía un coeficiente de retenciones a las exportaciones de soja y girasol para vincularlo al precio de esos cereales en los mercados de referencia. Esto generó un fuerte rechazo de los distintos sectores representantes de los productores agropecuarios que se unieron en la “mesa de enlace” y empezaron a llevar adelante medidas de look out y cortes de ruta. Cuando la tensión con el gobierno llegó a su punto más alto, la Presidenta Cristina Kirchner propuso enviar un proyecto de ley al congreso para que fuera tratado y ratificado o rechazado. En una maratónica sesión del senado de la madrugada del 17 de junio, en la que se trató el proyecto oficialista, la votación terminó en un empate de 36 votos, por lo que el vicepresidente, Julio Cobos, desempató en contra de la iniciativa oficial.

Este conflicto marcó el quiebre del gobierno con el vicepresidente Cobos, quien paulatinamente fue alejándose del gobierno hasta retornar finalmente a la UCR con espectativas presidenciales de cara al 2011. También significó una ruptura entre el gobierno y los medios “no oficialistas” (Principalmente Clarin y La Nación). El gobierno comprendió la relevancia que había tenido el desempeño de los medios de comunicación en la cobertura de los acontecimientos, y comenzó una embestida contra los medios opositores que incluyó el tratamiento de la ley de medios propuesta por la “coalición para una radiodifusión democrática” (que venían trabajando desde 2004 sin que el gobierno atendiera sus propuestas), la adquisición de medios de comunicación por parte de empresarios cercanos al gobierno y la conformación de un grupo de medios oficialista (Vila y Manzano entre los principales exponentes del empresariado mediático K), la persecusión a periodistas y empresarios de medios opositores, y la creación de propuestas comunicacionales agresivamente propagandísticas en favor del gobierno (como el programa 6, 7, 8 que empezó a emitirse en Canal 7 en abril de 2009).

El Acuerdo Cívico y Social

La muerte del presidente Alfonsín en marzo del 2009, el desgaste del gobierno en el conflicto del campo y el protagonismo  que tuvo la oposición parlamentaria al kirchnerismo durante ese conflicto, permitieron la recuperación de la presencia política de la UCR y el fortaleciera de la oposición como una alternativa política en las elecciones del 2009.

La oposición logró construir un frente bajo la denominación de “Acuerdo Cívico y Social”, integrado por la UCR, el ARI-CC y el socialismo. Este frente logró obtener un importante número de diputados nacionales y triunfó en Catamarca, Entre Ríos, Mendoza, Santa Cruz y Córdoba (fueron con lista separadas: el Frente Cívico, de Luis Juez, ganó en el tramo de senadores nacionales dejando al radicalismo en segundo lugar; en el tramo de diputados nacionales, la UCR quedó en primer lugar con Oscar Aguad encabezando la boleta y el juecista Frente Cívico quedó en segundo puesto).

El ACyS tuvo muy poca duración, ya que a poco de terminadas las elecciones, Elisa Carrió abandonó el acuerdo aunque se lograron articular muchas posiciones y medidas entre las fuerzas de la oposición en el congreso, en lo que mediáticamente se denominó el “grupo A” (integrado también por peronistas disidentes). Pero el gobierno profundizó su estrategia de disciplinamiento político de intendentes y gobernadores a partir de la obra pública y los fondos nacionales y logró fortalecerse llevando adelante una fuerte agenda de medidas progresistas que lograron dividir al arco opositor. Se sancionaron las leyes de Matrimonio Igualitario, la Ley de Medios, la estatización de Aerolineas y de las AFJP, se lanzó la Asignación Universal por Hijo, entre otras.

La fuerte recuperación de la iniciativa política por parte de la presidenta, sumada a la adhesión popular que despertó en la sociedad por el fallecimiento de su esposo el ex presidente Nestor Kirchner en 2010, y la agenda de medidas progresistas que llevó adelante (que generaron divisiones en el arco opositor), permitieron que en 2011 Cristina Kirchner se presentara a la reelección con un cuadro de recuperación política más que importante.

La UCR, por primera vez desde 1995, tuvo más de un candidato presidencial en danza (Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Ernesto Sanz). Finalmente Sanz y Cobos no se presentaron en la competencia interna y Ricardo Alfonsín fue proclamado como candidato oficial de la UCR.

Alfonsín tejió un acuerdo inicial con el socialismo y el GEN (de Margarita Stolbizer), al tiempo que buscó tender puentes hacia el ARI de Elisa Carrió y el Proyecto Sur de Pino Solanas. Finalmente ese esquema se desgranó cuando la UCR cerró un acuerdo con el peronismo disidente de la provincia de Buenos Aires (encabezado por Francisco De Narvaez), lo que fue rechazado por el GEN y el Socialismo que presentaron una lista por separado (El Frente Amplio Progresista “FAP”). El radicalismo llevó la fórmula “Alfonsín-Gonzalez Fraga” y la alianza se llamó UDESO (Unión para el Desarrollo Social). En las primarias abiertas y simultáneas obligatorias, Alfonsín empató en el segundo lugar con Eduardo Duhalde, lejos de Cristina Kirchner. Pero en las elecciones generales terminó saliendo tercero, con el 11,14% de los votos, detrás del candidato del FAP, Hermes Binner (quien obtuvo el 16% de los votos) y de Cristina Kirchner (que obtuvo el 54%).

 

Presidentes del Comité Nacional
Período Presidente
1891-1896 Leandro Alem
1896-1897 Bernardo de Irigoyen
1904-1909 Pedro C. Molina [69]
1909-1916 José Camilo Crotto
1916-1918 José Camilo Crotto
1918-1921 Rogelio Araya
1921-1922 Francisco Beiró
1928-1930 Pablo Torello
1930-1931 José María Martínez [70]
1931-1942 Marcelo T. de Alvear
1942-1945 Gabriel Oddone
1945-1946 Eduardo Laurencena
1946-1948 Gregorio Pomar [71]
1948-1949 Adolfo Parry
1949-1950 Adolfo Galatoire
1950-1954 Santiago H. Del Castillo
1954-1956 Arturo Frondizi
1957-1959 1957-1963 Crisólogo Larralde (UCRP) Arturo Frondizi (UCRI)
1959-1972 1963-1972 Ricardo Balbín (UCRP) [72] Oscar Alende (UCRI)
1972-1981 Ricardo Balbín
1981-1983 Carlos Raúl Contín
1983-1991 Raúl Alfonsín
1991-1993 Mario A. Losada
1993-1995 Raúl Alfonsín
1995-1997 Rodolfo Terragno
1997-1999 Fernando De La Rua
1999-2001 Raúl Alfonsín
2001-2005 Angel Rozas
2005-2006 Roberto Iglesias
2006-2009 Gerardo Morales
2009-2010 Ernesto Sanz
2010-2011 Angel Rozas
2011. Mario Barletta

 

Presidentes radicales
Pertenecieron a este partido los siguientes presidentes:
· Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930)
· Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928)
· Raúl Alfonsín (1983-1989)
· Fernando de la Rúa (1999-2001)
Por la Unión Cívica Radical Intransigente
· Arturo Frondizi (1958-1962)
Por la Unión Cívica Radical del Pueblo
· Arturo Umberto Illia (1963-1966)

Nota: También tenían origen radical y pertenecían a un partido radical al momento de asumir los presidentes Roberto M. Ortiz (1938-1940) y José María Guido (1962-1963). Roberto M. Ortiz fue Presidente de la Nación como miembro de la Unión Cívica Radical Antipersonalista, que integraba la Concordancia. José María Guido, miembro de la Unión Cívica Radical Intransigente, asumió como Presidente de la Nación debido a que Frondizi fue derrocado por un golpe de estado y en ardid formal logró que la Corte Suprema le tomara juramento en su reemplazo, ejerciendo el cargo bajo supervisión de una junta militar. En este artículo se ha considerado que ninguno de los dos ejerció su mandato como miembro de la Unión Cívica Radical. Sin embargo existen historiadores que los consideran como integrando la serie de presidentes radicales.

Bibliografía
1. Juan B. Justo, fundará luego, en 1896, el Partido Socialista.
2. Lisandro de la Torre fundará en 1896 el Partido Demócrata Progresista.
3. Pellegrini por Fernando Sabsay, http://www.pais-global.com.ar/html/argentina/presidencias/presi08.htm
4. Pellegrini sostiene que el levantamiento de la UCR «excedía la barbarie, como que se proponía hasta el asesinato de personas que ejercen la autoridad para sustituirlas por una dictadura surgida del crimen y de la anarquía»; en Clarín, Especiales, Yrigoyen: el acuerdo
5. Hipólito Yrigoyen era hijo de la hermana de Leandro Alem y 10 años menor que este último, en cuya casa vivía, y a quien Yrigoyen siempre admiró y siguió políticamente. En la década del ’80 Yrigoyen se independiza económicamente y se vuelve un próspero hacendado en la Provincia de Buenos Aires; ver Cabral-1967, y Luna-1964.
6. Cabral 1967,542
7. La Unión Cívica Radical, Clarín, [1]
8. Lisandro de la Torre, un experto esgrimista, retó a duelo a Yrigoyen, batiéndose el 6 de setiembre de 1897; el duelo finaliza con varios cortes en la cara de Lisandro de la Torre, quien a partir de entonces llevó barba para ocultarlos [2]
9. Luna 1964,204
10. Luna 1964; 186-187, 316
11. Discurso de Tulio Halperín Donghi en el PNUD, [3]
12. Luna 1964,205
13. Los conservadores controlaron el Senado debido a que la Constitución de 1853 establecía el mandato de los senadores en nueve años; ello les permitió ser mayoría en el Senado aún muchos años después de haber dejado de ser una fuerza electoral significativa
14. Yrigoyen intervino por decreto todas las provincias con excepción de aquellas en las que el radicalismo había ganado: Entre Ríos, Santa Fe y Jujuy; en Luna 1964,206
15. Unión Cívica Radical (Capital Federal) Evolución del radicalismo Parte I (1893-1928)
16. Luna 1964,314/315
17. Luna 1964,318
18. Efemerides de la Historia : Segunda Presidencia de Yrigoyen. ¿Debió de haber ocurrido?, por Lawrence Arts, Latino Weekly Review, Nº6, Vol 4, 21 de ebril de 2006
19. Luna 1964,334
20. Carlos Lencinas, estaba frontalmente enfrentado con Yrigoyen quien había intervenido Mendoza, y acababa de ser excluido del Senado por la mayoría yrigoyenista; El día que mataron a Carlos Washington Lencinas, Laura Rodríguez, 15 de noviembre de 2003, Mendoza, diario Los Andes; [4]
21. Historia de la UCR, Capítulo 9: el segundo gobierno de Yrigoyen, http://www.ucr.org.ar/notas.php?NOTA=379
22. Biografía del Dr. Horacio Bernardo Oyhanarte, por Enrique Pereyra, Instituto Nacional Yrigoyeneano
23. El 23 de febrero de 1935 se reunifica formalmente el radicalismo entrerriano, dividido desde 1924 entre la «UCR de Entre Ríos» (antipersonalistas) y la UCR del Comité Nacional (yrigoyenistas). Ver PEREIRA,Enrique, «Mil nombres del Radicalismo entrerriano. Vivencias de un Partido Centenario» 1992, editado por la Universidad Nacional del Litoral.
24. Sabattini cumplió su mandato entre 1936-1940. En 1940 la UCR volvió a ganar en Córdoba resultando elegido Santiago H. Del Castillo.
25. Marcelo T. de Alvear solía decir que «si hay un sólo nazi en el partido alquien está demás, el o yo».
26. La sociedad argentina y el auge y caída del III Reich, 1933– 1945, por José Luis Romero, CEANA
27. PEREIRA,Enrique; «La Guerra Civil Española en la Argentina» Todo es Historia, julio 1976
28. BRAUNER RODGERS, Susana: «El nacionalismo yrigoyenista (1930-1943)», en Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe.- Tel Aviv(julio de 1990): 1990.- (Artículo completo) consultado 15-abr-2006
29. «La Argentina dividida: peronistas y antiperonistas» titula Alberto Ciria el capítulo que escribe en Historia integral Argentina,  Etapa Final de una Experiencia, 1976, Buenos Aires, CEAL
30. La polémica expresión fue pronunciada por el diputado radical Ernesto Sanmartino en la Cámara de Diputados en 7 de agosto de 1947, quien textualmente dijo: «El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca,  para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos. Que siga maullando, que a mí no me molesta. ..» Citado por Hugo Gambini en su «Historia del peronismo»
31. Amadeo Sabattini, por Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Página 12, 24 de febrero de 2006
32. Producido el 17 de octubre el radical intransigente Crisólogo Larralde decía: «Asistimos a la condenación de las manifestaciones populares del 17 y 18 de Octubre; observamos que diarios, gremios, instituciones y partidos se empeñan en demostrar que los manifestantes no fueron el pueblo ni los obreros auténticos. El ciudadano que escribe este artículo, hijo de una inmigrante que trabajó como sirvienta y de un obrero que perdió hace 8 años su vida mientras conducía un carro, declara que en esa multitud que desfilo encontró gente del pueblo. El autor de este artículo se encontró a sí mismo en los niños de zapatillas rotas y mal vestidos; en muchos casos o en todos los que fueron tildados de descamisados. Crisólogo Larralde
33. Congreso del Movimiento de Intransigencia y Renovación, Declaración Política, Avellaneda, 1947
34. El Bloque de los 44
35. HENAULT, Mirta; Alicia Moreau de Justo, CEAL, Buenos Aires, 1983, pag. 110
36. La separación fue apoyada -entre otros- por los comités de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y el Comité Capital.
37. El pacto Perón-Frondizi, Historia de las Relaciones Exteriores de la República Argentina, CEMA, 2000
38. El pacto Perón-Frondizi, Historia de las Relaciones Exteriores de la República Argentina, CEMA, 2000
39. Potash 1964,197
40. Ricardo Balbín, por Felipe Pigna, El Historiador
41. Héctor J. Cámpora, en País Global, tomado de SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio
42. La UCR no ofreció soluciones, Clarín, 17 de marzo de 1976
43. Ricardo Balbín, por Felipe Pigna
44. Balbín realizó esta declaración el 13 de abril de 1980 en el programa La Clave de la segunda cadena de televisión española [5]
45. Ricardo Brizuela, La cena con Videla, en Pasajeros de la Historia [6]
46. Ricardo Brizuela, La cena con Videla, en Pasajeros de la Historia [7] Notas
47. Ricardo Kirschbaum, Los dos frentes de combate, Clarín, 25 de abril de 1982
48. Banco Central, Memoria 1985, pag. 147
49. 1985: el año de la transición
50. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
51. Mercodatos, Resultados de diputados nacionales de 1991 y 1993
52. El fin del modelo y el futuro, por Marcelo Marcó, Franja Morada, 2004
53. Soy la oposición, soy quien le ganó, quien se opuso al pacto de Olivos y se opuso a la reelección, en De la Rúa: Vamos a enjuiciar todos los casos de corrupción pendientes, Clarín, 4 de febrero de 1998
54. Raúl Alfonsín, entrevista radial realizada por Pepe Eliashev el 6 de agosto de 2004
55. Clarín, 7 de octubre de 2000
56. Con Santibañes también cae un modo de ejercer el poder, Clarín, 12 de octubre de 2000
57. Clarín, 3 de marzo de 2001
58. Clarín, 20 de marzo de 2001
59. FMI: la fuga de capitales evitó que Argentina contagie la crisis, Clarín, 17 de enero de 2006
60. Voto bronca: una protesta muy fuerte que triunfó en la Capital y Santa Fe, Clarín, 15 de octubre de 2001
61. Enemigos, de Ernesto Tenembaum, Buenos Aires, Norma, 2004, pag. 226
62. Alberto R. Bonnet, Que se vayan todos. Crisis, insurrección y caída de la convertibilidad
63. Instituto de Estadísticas y Censos, [8]
64. Cámara de Diputados de la Nación, información sobre los bloques [9]
65. Destituyeron e inhabilitaron al gobernador fueguino, Jorge Colazo, Página 12, 3 de diciembre de 2005
66. El mendozino Iglesias, nuevo jefe del radicalismo; Clarin, 1 de diciembre de 2005
67. En Rosario, la UCR avanza hacia su alianza con Lavagna; Clarin, sábado 26 de agosto de 2006
68. Tras la renuncia de Iglesias, Stolbizer cuestiona que haya “discusiones paralelas”; Clarin, 15 de noviembre de 2006
69. Gerardo Morales, nuevo titular de la UCR, abre el camino hacia Lavagna; Página 12, 2 de diciembre de 2006
70. La UCR votó ir con Lavagna y que el vice sea suyo, sin internas; Página 12, 25 de marzo de 2007.
71. La oposición salió a criticar duro el acuerdo Kirchner-Lavagna en el PJ; Clarín, 4 de febrero de 2008.

 

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